Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.

Bhaktapur

Bhaktapur
Estaba decido a empezar este relato describiendo a esta ciudad a partir del recuerdo de la serie El tunel del tiempo”. Jugando que en realidad no habia tomado un colectivo que me dejo luego de dos horas de viaje casi en el limite del valle, sino mas bien que ese destartalado micro era una nueva version de esa magica maquina que siempre, y creo aun hoy me cautivo.



Ahi estaba, en una pequena ciudad, la tercera de Nepal donde no hay autos, ni trafico, solo algunas motocicletas que supongo reemplazaron no hace mucho tiempo y solo por practicidad al caballo. No se trata de un proyecto de eco-ciudad libre de humo, ni una neo-polis-verde y humanista ni un montaje turistico con personajes que recorren las calles vestidos como sus antepasados y que sonrien y saludan al paso.





















Tampoco de una ciudad pobre y olvidada donde los habitantes sacan el agua de aljibes esparcidos por toda la ciudad, que llenan sus vasijas de laton desde algunas canillas o lavan su ropa en los estanques publicos o se encuentran a fumar y hablar en los “toles” o en pequenas plataformas que muy cercanas unas de otras se encuetran a cada paso.

Es dificil ver Asia desde Buenos Aires y no preguntarse porque a nadie se le ocurrio prolongar esa canilla a su casa y evitarse la molestia de tener que ir por agua. Es dificil no preguntarse como ese paisaje se contradice con los maravillosos palacios y templos construidos hace cientos de a~nos.
Seguramente las preguntas me alejan de la respuesta. Tal vez ni siquiera haya que preguntarse ni responderse como es nuestra repetitiva constumbre.



Pense en empezar por el `tunel` y ciertamente Bhaktapur los tiene. Hay tuneles,... estan por todos lados. Son bajos (apenas pasa uno la cabeza) angostos y comunican calles, patios, templos, casas, gente. Hay que adentrase en ellos despojado de temor o prejuicio. Mas bien uno es el centro de la desconfianza al cruzarse con los habitantes del lugar. Es algo asi, se transita por la calle y se encuentra como una pequena abertura donde alguien entra; el final, incierto en los primeros pasos, es una gran plaza rodeada de casas y con un templo.

Hay tuneles y hay tiempo,… cuando pregunte por un horario hubo cierta obviedad en la respuesta, ~abrimos al amancer cerramos cuando el sol se oculta~.